ESCULTURA

Y

PINTURA

DE

   
    María Teresa Cortijo Bertiz, "Pachere", es artista autodidacta. Ha sentido desde siempre la inquietud hacia la modelación con el barro.  Se inició en esta actividad en LaBisbal, Gerona, y comprobando
que tenía facultades, comenzó a estudiar dibujo y pintura con la profesora
Dª Carmen Maura en Irún, España, y ha proseguido sus estudios escultóricos en
la Accademia di Scultura e Pittura Raymond Riachi en Firenze, Italia.
           EXPOSICIONES

1988  La Colchonería, San Sebastián
1994  Villa Atxeden (en casa propia), Fuenterrabía
1995  Colegio de Médicos, Madrid
1998  Colegio de Médicos, Madrid
1998  Galería Atxeden, Hondarribia
1999  Galería Atxeden, Hondarribia
2000  ARCALE, Arte Contemporáneo Castilla y León
2000  Sala Municipal, Marbella
2000  Galería Atxeden, Hondarribia
2001  Galería Atxeden, Hondarribia
2002  ARCALE, Arte Contemporáneo Castilla y León
2002  Sala de Exposiciones Boulevard 1, San Sebastián
2002  Casa Atxeden, Hondarribia
2003  Sala de Exposiciones Boulevard 1, San Sebastián
2003  Casa Atxeden, Hondarribia
2004  Casa Atxeden, Hondarribia
2005  Casa Atxeden, Hondarribia
   
 
 
 
    La obra de la escultora Pachere demuestra un vigor y madurez notables y supone la iniciación de una brillante carrera artística. Entre la abstracción y la figuración, Pachere ha sabido encontrar un camino propio, lleno de una sutil inspiración de arte delicado y fuerte al mismo tiempo.
                                                   Mercedes Iglesias Barreda --- Autora
 
 
En su exposición, Pachere nos presenta una serie de obras - animales, figuras femeninas, rostros, manos - que constituyen una muestra muy representativa de su producción artística.
     Ella misma explica que en el proceso creador no parte de sí la idea inicial; es la materia misma la que le va indicando hacia dónde tiene que marchar,
imponiendo su fuerza telúrica, la propia de la materia de la que todo proviene y a la que todo ha de volver. Luego, va imponiéndose su deseo y el resultado, mezclado con la fuerza de la materia primigenia, es un reflejo de su mundo interior.
     No nos muestra un espacio atormentado o pleno de sentimientos, como podríamos esperar de una vida bién nutrida de experiencias como es la suya; lo que nos da a conocer es más bien un espacio particular al que se retira cuando quiere salír de los problemas cotidianos, un lugar ordenado, tranquilo, cargado de fuerza. como sus caballos y sus toros, auténtico, sin falsas apariencias ni formalismos, y de ideas decididas y bien diferenciadas.
     Quizas podamos encontrar en todas estas obras una guía que sirve a su autora de referencia: la simetría, la búsqueda de un orden por medio de ese recurso simple y antiguo, lo que infunde ese aspecto de obra arcaizante, al mismo tiempo que actual, de ídolo totémico y de reclamo publicitario.  Y otro rasgo común, la tendencia a la monumentalidad, a que las formas ocupen un lugar bién definido en el espacio, con peso y apariencia exteriores.
     El proceso - y la escultura - se rematan con la fundición y con la pátina que les da el aspecto final, impresionante, que pretende su autora, ofreciéndonos unas obras llenas de sinceridad, fuerza y equilíbrio, libres de estridencias y que se dejan contemplar sin sorpresas, comunicando al espectador toda su capacidad expresiva y simbólica.
Emilio Quintanilla Martínez               Doctor en Historia del Arte